viernes, septiembre 05, 2008
martes, julio 29, 2008
jueves, julio 03, 2008
Voces los amable envío encuentro la mi penosa
Voces a través de las paredes. Los restos de mi corazón esparcidos por las grietas de una conversación que no tuvimos. Amable cuento de hadas que se extingue sin momento cumbre, mediocre espera.
Envío a través de la red mensajes de apoyo incondicional. Encuentro en Tokio un lugar donde medir mis fuerzas con rascacielos. La vida se arroja en una espiral de brazos lentos, los edificios se estiran como gatos grises.
Mi participación en este escenario dantesco, en la ausencia de un amor supremo que me traiga el sabor del paso de los días, es irrelevante. Penosa situación en que me veo caer, incapaz de abrir la boca para gritar mi nombre.
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Munashii
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martes, mayo 27, 2008
Hazlo por Van Gogh
días estupendos en genocidios insomnio
adicciones que sostienen los días
tiempo atrás de la ciudad sin sombras
piel y la realidad desnuda
hazlo por van gogh
red sin salto en habitaciones inundadas
clavar las uñas en las agujas del tiempo
espacios huecos en conversaciones despreciables
mirar las paredes y no ver
hazlo por van gogh
desastres naturales y personajes que me adoptan
párpados cargados con reproducciones mecánicas
teorías de cómo nunca y siempre para nadie
fechas límite pasan ante mis ojos
hazlo por van gogh
veranos aplastantes que llegan y te ignoran
esfuerzos sin objetivo arrojados como excusas
dolor por el regreso y nadie a quién volver
gritos al otro lado del teléfono
hazlo por van gogh
retrato de las manos quebradas al cielo
principio del dolor en cada una de las noches
quimeras anárquicas en incómodos plazos
despertar simultáneo y todo por saber
hazlo por van gogh
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Munashii
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12:13 p. m.
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jueves, mayo 22, 2008
Sopa de Miso
"Le grité a uno de los relaciones públicas que conocía y le hice acompañarnos hasta el local. Se llamaba Satoshi y, como yo, tenía veinte años. Era de Yamanashi o de Nagano, no me acuerdo, pero se había mudado a Tokyo a los dieciocho para preparar el ingreso a la universidad y, muy pronto, se había vuelto loco. Yo no le conocía en aquel momento, pero me había mostrado las secuelas una vez que me había invitado a su piso para estar de fiesta hasta las tantas. Me enseñó un juego de construcciones. Al parecer, se pasaba casi todo el día jugando con él en los trenes de la Yamanote, apilando los cubos de madera en el suelo. Y eso por qué, le pregunté yo. Pues no lo sé, me dijo él. De verdad que no lo sé, pero lo encontré en Kiddyland y al final me lo compré, quiero jugar con esto donde sea, pensé, lo mismo dentro de los trenes está bien, pensé, la verdad es que construir castillos dentro del tren en marcha mola bastante, como te diría, es como estar trance, pasando las horas sin pensar en todas esas cosas raras, porque yo, en esa época, estaba siempre pensando en clavar objetos afilados, alfileres, mondadientes y tal, en los ojos de niñas pequeñas, y te juro que me daba miedo pensar en que pasaría si llegase a hacer algo así, y qué se le va a hacer, pues me puse a apilar mis bloques de madera en los trenes y se me quitaron las paranoias, es difícil construir nada dentro de un tren en marcha, en la Yamanote hay curvas de la hostia en bastantes sitios, entre Yoyogi y Harajuku hay una especialmente difícil y yo, para que no se me derrumbasen mis bloques de madera, los abrazaba suavemente, como si fueran un bebe recién nacido, sí, sí que me que me llamaban la atención, sin parar, los encargados de estación, los revisores, los guardias de seguridad me detuvieron no sé cuantas veces, yo lo que hacía era no ponerme en la hora punta, y así me pasé medio año, hasta que llegué a Kabukicho y me curé, no es que me guste Kabukicho, no sé, ¿tu cree que hay alguien a quién le guste este barrio?, pero es que es me siento a gusto aquí, aunque trabajase en un barrio que me gustara y pudiese entrar a la universidad que quisiera, no creo que haya nadie a quién le guste pensar en clavarle cosas en los ojos a niñas pequeñas, ¿verdad?"
Murakami Ryu, In Za Miso Suupu, Gentosha Bunko, 1998, pp. 25-26.
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Munashii
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9:50 p. m.
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Automático 30

calla, sube a la mesa, viaja a la velocidad de los tontos, lee tus libros con cabeza gacha y sueños de enfermo terminal, emborráchate de 4 a 7 y de 9 a 3, pilla los trenes al vuelo, paga los taxis con mentiras, rebosa los labios de los desayunos, cocina grietas en las calles, fabrica planos para perderte
y entonces las pantallas me dijeron auroras y los pasos me quebraron los cuervos, los relojes treparon a mis mangas y las chaquetas llamaron sin sonrisas, los policías salieron de sus cuevas y los coches se estrellaron con soltura, aplastaron las nubes las lavadoras y perdí mis manos en tus pezones oscuros y ojos del otro lado de la tierra
mira, los helicópteros tienen sueño, despertaron temprano para cantar con sus hélices películas de Apocalipsis, remozaron las fachadas de sus incendios y ardieron los mapaches, las alimañas del futuro destripando patrimonios, a tomar por culo los candados y las verjas de colores pastosos
que tengan ustedes un infierno del que maldecir, hambre del tamaño de océanos, fieras que cuiden sus tesoros, rabiosos guardianes de sus santuarios, caminos de redención, paraísos a los que nunca llegue nadie
y si luego, una noche, todos los accidentados caminos llegan al mismo punto, brindaremos con sangre por el principio del fin, el instante salvaje de lo eterno
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Munashii
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9:13 p. m.
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jueves, abril 03, 2008
Desiertos estructurales

Cruce de señales, sin palabras
Visitas islas muertas en la red
Satélites absortos sin trayectoria
Carreteras a través de escombros
Promesas de cataclismos incumplidas
Confirmación de un final sin catarsis
Pasos que no alteran los días
Habitaciones en un amanecer irrelevante
Agua que no quita la sed recorre caras que no se reconocen
Pasos fuera de ritmo en lugares construidos para que no los viva nadie
Sinfonías de mecanismos nacidos en un laboratorio de teorías mudas
Laberintos sin fisuras en el mapa de los días arrancados al tiempo
Pantallas que nunca se apagan
Sonrisas de una profesionalidad aterradora
Cristal líquido de miradas sin huella
Sangre atrapada en circuitos cerrados
Víctimas en trenes sin estación terminal
Conversaciones con el vacío de las calles
Mensajes que atraviesan las conversaciones
Frases inesperadas amenazando calendarios perfectos
Grietas kármicas surcando la piel del esquema
Instantes que nacen del silencio oceánico
Asombro ante una sensación no codificable
Revelaciones en el grito de las máquinas
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Munashii
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8:42 a. m.
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